Page 138 - Sombras En Fuga - Orson Scott Card
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Sombras en fuga ‐ Orson Scott Card


                 Eso significaba que era posible instalar una colonia en

          el planeta, sin preocuparse por los animales nativos; por


          un edicto del Congreso Estelar, solo se requería que las

          plantas se conservaran como semillas, muestras y datos,

          no in situ; los animales lo cambiaban todo, y había que


          mantener  grandes  reservas,  habitualmente  continentes

          enteros, para permitir que la evolución siguiera su curso.


                 Pero los niños no podían saber que la presencia de la


          nave  alienígena  era  fortuita,  aunque  si  dos  naves  se

          cruzaban  en  el  espacio,  era  mucho  más  probable  que

          sucediera cerca de un planeta habitable. Bean ya se dirigía


          hacia allí. En cuanto los sensores de la nave determinaron

          que  había  un  planeta  con  atmósfera  en  la  zona  de


          habitabilidad,  había  alterado  levemente  el  rumbo  para

          llevar la nave a esa región.


                 Si  la  nave  alienígena  no  los  hubiera  atraído,  Bean

          habría sugerido que se detuvieran a investigar con fines


          puramente científicos. Sabía muy bien que esos niños no

          podían  pasarse  la  vida  en  esa  nave.  Necesitaban  un

          mundo.  Necesitaban  un  proyecto  que  les  interesara.


          Necesitaban un lugar donde pudieran engendrar niños in

          vitro y criarlos tan pronto como los vientres artificiales de

          la nave pudieran producirlos.










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