Page 136 - Sombras En Fuga - Orson Scott Card
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Sombras en fuga ‐ Orson Scott Card
años, manejando instrumentos, tecleando instrucciones,
manipulando datos en el holoespacio; y esas mentes
sacaban conclusiones apresuradas (y habitualmente
correctas) y comprendían las implicaciones de esas ideas.
Era como compartir la habitación con tres Newtons.
Newtons y Einsteins que tenían la egolatría absoluta
de la infancia. Y siempre serían así.
Quizás el fracaso sea la mejor solución. Quizá, si no
sobrevivimos, si las criaturas de esta nave nos destruyen,
sea mejor para la raza humana. Porque mis hijos y yo
estamos creando una raza de chiquillos poderosos, llenos
de despecho, temor y autocompasión.
Lo único que puedo hacer es ayudarles a ver pautas
de conducta mejores que las que ellos siguen
naturalmente. Quizá las acepten, quizá no. No puedo
controlarlo.
Por suerte, cada niño había escogido su propia
especialidad. Mientras Ender analizaba el cadáver
destrozado de la rata‐cangrejo alienígena, Carlotta y
Cincinnatus viajaban hacia la nave alienígena en el
Cachorro, una y otra vez. No regresaron a la esclusa. En
cambio, con Sergeant para protegerla por si la nave
trataba de defenderse y repeler su pequeña invasión,
Carlotta abrió todas las escotillas de mantenimiento, hizo
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