Page 228 - Sombras En Fuga - Orson Scott Card
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Sombras en fuga ‐ Orson Scott Card
—No te entrometas. —La voz del Gigante se oyó
como un murmullo por los cascos—. Es un riesgo que
tiene que correr.
Carlotta no pudo menos que admirar la quietud de
Ender mientras los machos fórmicos le tocaban la cabeza
y lo detenían. Esas pinzas con forma de Y, las bocas tan
cerca de la cara. El dolor residual de su mandíbula le
recordaba que era peligroso permitir que unos
alienígenas se te acercaran a la cabeza.
Los tres fórmicos que lo sostenían bajaron la boca
hacia la cabeza de Ender. Los otros dos parecían vigilar.
Apretaron la punta de la mandíbula contra la cabeza
de Ender.
Ender soltó un gemido, casi un grito.
Sergeant se puso en movimiento.
—No —ordenó el Gigante.
Carlotta aferró a Sergeant y lo hizo retroceder hasta
que las botas magnéticas volvieron a adherirse al piso.
Ender suspiró de nuevo. Y de nuevo. Luego habló en
un susurro urgente.
—No los lastiméis —dijo—. Me están mostrando.
—¿Mostrando qué? —preguntó Carlotta, tratando de
no alzar la voz, de no demostrar su miedo. ¿Quién sabía
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