Page 264 - Sombras En Fuga - Orson Scott Card
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Sombras en fuga ‐ Orson Scott Card
—Haced lo que debéis hacer, y comunicaos conmigo
en cuanto terminéis —ordenó Bean.
—Di «por favor» —dijo Carlotta.
—Di «sí, señor» —replicó Bean.
Una breve pausa.
—Sí, señor —obedeció Carlotta.
—Ahora déjate de fastidiar, por favor —dijo Bean.
—Eso no cuenta —protestó Carlotta.
—Es el único «por favor» que escucharás. —También
Bean podía hacer chanzas.
Al final, los zánganos resolvieron ambos problemas.
Cuando Ender les pidió muestras, se quitaron
solemnemente retazos de piel. Si les dolía, no lo
demostraron. Y condujeron a Carlotta a la zona de carga.
Tenía un buen diseño. Una segunda rueda, casi del
mismo diámetro pero mucho más pequeña en
profundidad, estaba unida al extremo delantero del gran
cilindro del ecotat. Podía acoplarse con el ecotat, o podía
liberarse, reducir la velocidad y detenerse en relación con
el resto de la nave. Era el equivalente móvil de una
esclusa.
En los bordes, las vagonetas entraban en la rueda
desde los cinco rieles que conducían a la cámara de la
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