Page 265 - Sombras En Fuga - Orson Scott Card
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Sombras en fuga ‐ Orson Scott Card


          reina. Una vez que la vagoneta estaba dentro de la rueda,

          esta empezaba a girar hasta coincidir con la rotación del


          ecotat. Entonces se abrían puertas hacia el ecotat, y los

          rajos domesticados que había allí las llenaban de babosas.

          Cuando  cerraban  la  puerta,  la  rueda  dejaba  de


          sincronizarse con el ecotat y volvía a unirse a la nave.


                 El cargamento era otra cuestión. Encima de los raíles

          (más cerca del eje que del nivel del piso dentro del ecotat)


          había  cinco  enormes  puertas  de  seis  metros  cuadrados

          que se sincronizaban entre la rueda y el ecotat. Pero al

          otro  lado  de  la  rueda  las  cinco  entradas  daban  a  una


          enorme bodega. Sin rotación, ese espacio carecía de peso.

          Así, objetos mucho más largos que la profundidad de la


          rueda se podían cargar en las dársenas que rodeaban las

          grandes puertas.


                 La  bodega,  a  su  vez,  era  accesible  a  través  de  dos

          esclusas aún más grandes. Carlotta hizo que los cascos


          tomaran medidas minuciosas, y llegaron a la conclusión

          de  que  el  Sabueso  podía  caber  en  la  mayor  de  ambas

          esclusas.


                 —Podemos meter la nave en la zona de carga, y luego


          trasladarte, sin peso, a través de las puertas de carga al

          ecotat —informó Carlotta.









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