Page 261 - Sombras En Fuga - Orson Scott Card
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Sombras en fuga ‐ Orson Scott Card


                 —Eso te matará —intervino Ender.


                 —Atracaréis el Sabueso en la bodega de la Heródoto.

          Con ambas puertas abiertas y la gravedad desactivada,


          hasta  un  niño  de  seis  años  podría  empujarme  hasta  el

          Sabueso.


                 La broma del «niño de seis años» no les causó gracia.


                 —Padre  —dijo  Cincinnatus—,  estás  demasiado


          frágil.  ¿Qué  puedes  hacer  aquí  que  no  puedas

          encargarnos a nosotros?


                 —Aportar mis conocimientos a mi conversación con


          los zánganos —respondió Bean con franqueza.


                 —¿No podemos llevarlos allá?


                 —Ni siquiera insinúes esa posibilidad —dijo Bean—.

          Si les sugieres que salgan del arca, quizá sospechen que

          intentamos  robarla.  Aunque  fueron  ellos  quienes  lo


          pidieron, acaban de ver cómo exterminasteis a los rajos

          salvajes.  También  compartían,  a  través  de  la  reina,  el


          recuerdo de la muerte de las otras Reinas Colmena en la

          tercera guerra fórmica. ¿Por qué no sospecharían que os

          proponéis matarlos?



                 —Si mueres en el camino... —empezó Carlotta.


                 —Pude  haber  muerto  hace  un  año.  O  dos.  Celebro

          cada minuto que obtengo, mientras pueda ser testigo de

          vuestro crecimiento.


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