Page 295 - Sombras En Fuga - Orson Scott Card
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Sombras en fuga ‐ Orson Scott Card


                 —Debemos  permanecer  ocultos  —dijo  Ender—.  Y

          también  debemos  mantener  en  secreto  la  existencia  de


          esta  arca,  porque  si  se  entera  la  Flota  Internacional,

          deducirán  que  hay  otras  naves  colonizadoras,  naves

          donde la reina no ha muerto, y saldrán a buscarlas.


                 —Prometimos a los zánganos que no te dejaríamos


          poner en jaque la supervivencia de la especie fórmica de

          esa manera —informó Cincinnatus—. Por eso accedieron


          a cooperar.


                 Bean no le enviaría el mensaje a Ender Wiggin. Y así

          era mejor. Ender no necesitaba tener noticias suyas a estas


          alturas. ¿Y de qué serviría la advertencia? Él conocía a

          Ender  Wiggin  (y  lo  conocía  mejor  que  nadie,  salvo  su

          hermana  Valentine),  y  sabía  que  seguiría  adelante  y


          restauraría a la reina encapsulada cuando hallara un sitio

          adecuado, al margen de toda advertencia.


                 —Hasta  eso  habéis  hecho  bien  —dijo  Bean—.

          Bastardos presuntuosos.


                 —Descendemos  de  padres  casados  —corrigió


          Carlotta—. Al menos, eso nos dijiste.


                 Esa  noche  durmió  bien,  mejor  de  lo  que  había

          dormido en cinco largos años en el espacio, porque sus


          hijos estaban a salvo, y quizá curados, y por cierto eran

          capaces  de  cuidarse.  Lo  había  logrado  todo.  No




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