Page 290 - Sombras En Fuga - Orson Scott Card
P. 290

Sombras en fuga ‐ Orson Scott Card


                 —Creando                 las        siervas            perfectas             —añadió

          Cincinnatus—.  Y  los  soldados  perfectos.  Luchan  y


          mueren  cuando  ella  lo  ordena.  Si  vacilan,  ella  corta  el

          contacto  y  mueren  de  todos  modos.  Es  una  vida

          desesperada. Quizá las obreras la amen como los machos,


          cuando  la  reina  se  concentra  realmente  en  ellas.  Pero

          pronto  deja  de  prestarles  atención.  La  conexión  aún

          existe, pues de lo contrario morirían. Y ellas aún no osan


          experimentar  su  propio  odio.  Pero  el  odio  existe,  ¿no

          crees?


                 —Más  en  algunas  que  en  otras  —dijo  Bean—  .  El


          terrible secreto de las reinas. Pero Ender, ¿cómo te ayudó

          esto con el problema de los antoninos?


                 —Leguminotes —corrigió Cincinnatus.


                 A  Bean  le  agradaba  que  insistieran  en  usar  ese


          nombre.


                 —Organelas.  Tratábamos  de  trabajar  directamente

          sobre el genoma de los individuos vivientes. Volescu creó

          nuestra  variación  cuando  éramos  embriones,  solo  un


          puñado  de  células.  Pero  ¿organismos  vivientes  con

          millones  de  células?  Una  y  otra  vez  se  ha  intentado


          cambiar el genoma sobre la marcha, con algunos efectos

          buenos cuando los cambios eran muy sencillos.


                 Bean conocía la historia.




                                                          290
   285   286   287   288   289   290   291   292   293   294   295