Page 57 - Sombras En Fuga - Orson Scott Card
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Sombras en fuga ‐ Orson Scott Card


                 Además, el liquen requería al menos media gravedad

          terráquea. Pero en la bodega que estaba delante (o arriba)


          del soporte vital, media gravedad mataría a Padre en una

          hora. Su corazón no podría resistirlo. Y como se filtraba

          la gravedad de miles de estrellas, y había que adaptar las


          lentes continuamente mientras se acercaban o se alejaban

          de las estrellas más masivas, había que realizar ajustes

          constantes.



                 Carlotta había asumido el deber de asegurarse de que

          los  medidores  de  gravedad  siempre  estuvieran

          perfectamente calibrados, para que los ordenadores de la


          nave trabajaran con datos precisos sobre la gravitación

          entrante y la gravedad filtrada de varias partes de la nave.


          Había  instalado  tantos  dispositivos  de  seguridad  en  la

          bodega  que  sonaban  alarmas  si  se  producía  la  menor

          variación de gravedad que pudiera afectar a Padre. En el


          soporte vital la tolerancia era mucho más amplia. Pero

          ella tenía que cerciorarse de que el liquen contara con la

          gravedad  suficiente  para  no  crecer  en  exceso


          verticalmente  y  que  no  arrojara  sombra  a  los  niveles

          inferiores  de  cada  bandeja,  para  que  las  algas  de  los

          niveles inferiores aún pudieran realizar la fotosíntesis.


                 Cada bandeja era esencialmente un bosque tropical


          de seis centímetros, donde los líquenes eran los árboles y

          su intrincada urdimbre se elevaba tanto como lo permitía



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