Page 60 - Sombras En Fuga - Orson Scott Card
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Sombras en fuga ‐ Orson Scott Card
tres, pero Ender, aunque demostraba una paciencia
infinita en la investigación, siempre necesitaba un
objetivo y un fin previsible, mientras que Sergeant tenía
el intervalo de atención de... bien, de un niño de seis años.
Carlotta pensaba que Sergeant era el más humano de
los tres, el más parecido a un niño común. Era
emocionalmente inestable, el que más necesitaba
estímulos constantes, el más desesperado por la acción, el
cambio, los hechos. Y esto era precisamente lo que no
ofrecía la vida a bordo. No había crisis. La investigación
daba a Ender resultados (habitualmente negativos) al
ritmo de un glaciar, mientras que las tareas de
mantenimiento no ofrecían ningún cambio a Carlotta,
salvo en su conocimiento y dominio de la maquinaria y
de la teoría en que se basaba el funcionamiento de la nave.
Pobre Sergeant. El más aniñado de nosotros, y en
consecuencia el que más sufre nuestra vida
absolutamente tediosa. Con razón siempre fantasea con
enemigos y crisis. Sin duda, el plan de matar a Padre
representaba la crisis más escandalosa que había
inventado hasta la fecha: un acto sumamente estúpido e
incivilizado, sí, pero exactamente lo que planearía un
niño.
Y los golpes de Ender en la nariz y el cuello le habían
dado a Sergeant una estupenda dosis de crisis.
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