Page 59 - Sombras En Fuga - Orson Scott Card
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Sombras en fuga ‐ Orson Scott Card
También estaban los oligoelementos no renovables
que se debían verter en el sistema cuando empezaban a
agotarse. Era un equilibrio delicado, pero podía durar
siglos mientras la maquinaria estuviera bien mantenida y
la gravedad o la aceleración no superasen los límites de
tolerancia.
Además debían cuidar el huerto de hierbas. No
estaba tan automatizado como el soporte vital, y sin él la
comida habría sido una pasta repulsiva sobre un pan
repulsivo. Carlotta también había asumido esa tarea, en
cuanto Padre ya no pudo llegar al huerto. Además, él
tenía manos tan grandes que le costaba manipular las
hojillas de las hierbas. Al final de su época como
horticultor de la nave, Padre arrancaba tantas plantas
como las que cosechaba, y el huerto se había deteriorado.
Los varones se alegraban de dejar estas tareas de
mantenimiento en manos de Carlotta. El resultado,
notaba ella con una mezcla de orgullo y amargura, era
que ocupaba oblicuamente el papel tradicional de las
mujeres: cocinera y ama de casa.
Se requería voluntad para repetir los mismos
quehaceres una y otra vez sin caer en la chapucería o la
pereza, y Carlotta no sabía si podía confiar esas labores a
sus hermanos. No sabía si eran diferencias de género
propias de la especie o solo las personalidades de ellos
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