Page 97 - Sombras En Fuga - Orson Scott Card
P. 97

Sombras en fuga ‐ Orson Scott Card


          claridad  el  tamaño  de  esa  monstruosa  nave  estelar,

          mostraron su miedo sin tapujos: risas nerviosas, bromas


          tontas,  declaraciones  de  espanto  y  temor.  Pero

          Cincinnatus no mostraba nada, y seguían confiando en él.


                 Lo  raro  era  que,  aunque  estaba  consumido  por  su

          propio temor, la parte analítica de su cerebro seguía en


          plena actividad.


                 —No veo indicios de que el enemigo haya detectado

          nuestras naves robot —dijo Cincinnatus—. Más aún, no


          veo        indicios           de        que         estén         haciendo             ningún

          reconocimiento  del  planeta,  aunque  están  en  órbita


          geosincrónica.


                 —Quizá  posean  instrumentos  que  no  tienen  que

          penetrar la atmósfera —propuso Carlotta—. Nosotros los

          tenemos.


                 —Podemos determinar el contenido de oxígeno y así


          sabremos si es un mundo dominado por las plantas —

          añadió  Cincinnatus—.  Pero  si  nosotros  quisiéramos

          instalarnos allí, enviaríamos naves para recoger muestras


          biológicas  y  determinar  si  la  química  de  la  vida  es

          compatible con nosotros.


                 El Gigante murmuró reflexivamente.



                 —Los  fórmicos  no  tuvieron  que  hacer  eso  —

          declaró—  porque  cuando  ellos  colonizaban,  usaban  un



                                                           97
   92   93   94   95   96   97   98   99   100   101   102