Page 505 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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investigadores tardaban demasiado, que el fracaso a la hora

            de controlar a los especímenes ponía nerviosos a los... eh...

            pagadores. Se cortó la financiación y nuestro departamento

            tenía que pagar sus deudas cuanto antes, dado el fracaso del
            proyecto.


                — ¿Que era cuál? —susurró Isaac—. ¿Armas? ¿Tortura?

                —Oh, venga, Isaac —respondió Vermishank calmado—.

            Mírate, la rectitud ultrajada. Si no hubieras robado una de

            ellas,  para  empezar,  nunca  habría  escapado  y  no  habría

            liberado a sus compañeras, que es lo que supondrás que ha

            sucedido;  piensa  en  los  muchos  inocentes  que  no  habrían

            muerto.

                Isaac lo miró asqueado.


                — ¡Que te jodan! —gritó. Se levantó, y hubiera saltado

            sobre Vermishank de no haber hablado Lemuel.

                —Isaac  —dijo  secamente,  apuntándolo  con  el  arma—.

            Vermishank está cooperando a la perfección, y aún tenemos

            que descubrir más cosas. ¿No?

                Isaac lo miró un instante antes de asentir y sentarse.


                — ¿Por qué estás siendo tan buen chico, Vermishank? —

            preguntó  Lemuel,  devolviendo  la  mirada  al  viejo,  que  se

            encogió de hombros.

                —No  me  entusiasma  la  idea  del  dolor  —dijo  con  voz

            afectada—. Además, aunque esto no os va a gustar... no os

            servirá de nada. No podéis cogerlas. No podéis evadir a la

            milicia. ¿Por qué iba a contenerme? —Mostró una sonrisa
            presumida, abominable.


                Mas sus ojos estaban nerviosos, su labio superior sudaba.

            En  el  fondo  de  su  garganta  se  ocultaba  una  nota  de



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