Page 504 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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revelaciones.
Todo el mundo dio un respingo ante el estruendo. No era
más que el constructo, que aspiraba atareado la suciedad
junto a la mesa de David. Había tratado de vaciar la papelera
en su receptáculo, pero había fallado y había derramado su
contenido. Estaba intentando limpiar los papeles aplastados
que lo rodeaban.
— Y... ¡Mierda, claro!—susurró Isaac—. ¡De ahí las
pesadillas! Son como... ¡como un fertilizante! Como no sé,
como la mierda de conejo que se añade a las plantas que se
comen los propios conejos. Como una pequeña cadena, un
pequeño ecosistema.
—Ja, muy bien —respondió Vermishank—. Parece que
empiezas a pensar. No puedes ver las heces de las polillas, ni
olerlas, pero puedes sentirlas. En tus sueños. Los alimentan.
Los hacen bullir. Y después las polillas se alimentan de ellos.
Un bucle perfecto.
— ¿Y cómo sabes todo esto, puerco? —saltó Derkhan—.
¿Cuánto tiempo llevas trabajando con esos monstruos?
—Las polillas asesinas son muy raras, y un secreto de
estado. Por eso estábamos tan entusiasmados con nuestro
pequeño nido. Teníamos un viejo espécimen moribundo, y
entonces recibimos cuatro gusanos. Isaac se quedó uno, por
supuesto. El original, que había alimentado a nuestros
pequeños ciempiés, murió. Debatíamos sobre si abrir o no
los capullos durante el cambio, lo que los mataría pero nos
proporcionaría una información inestimable sobre su estado
metamórfico; pero antes de que tomáramos una decisión, por
desgracia —lanzó un suspiro—, tuvimos que vender a los
cuatro. Eran un riesgo excesivo. Se comentaba que nuestros
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