Page 508 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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—Serás puerco... —siseó violenta—. ¿Y qué hay de la
gente que necesitan los traficantes para darles de comer, para
elaborar la droga? —Iba a continuar, pero Isaac la cortó.
—Vermishank —dijo en voz baja mientras lo miraba a los
ojos—. ¿Cómo podemos recuperar sus mentes? Las que han
sido robadas.
— ¿Recuperar? —Vermishank parecía realmente
sorprendido—. Ah... —Negó con la cabeza y entrecerró los
ojos—. No podéis.
— ¡No me mientas! —gritó Isaac, pensando en Lublamai.
— Se las han bebido —siseó Vermishank, lo que provocó
un rápido silencio de todos los presentes. Aguardó—. Se las
han bebido —repitió. —Les han robado los pensamientos,
los sueños, conscientes e inconscientes, quemados en sus
estómagos, expelidos para alimentar a las larvas. ¿Has
probado la mierda onírica, Isaac? ¿Alguno de vosotros? —
Nadie, y mucho menos Isaac, respondió—. Si es así, las
habéis soñado, a las víctimas, a las presas. Habéis
metabolizado sus mentes en vuestro estómago y las habéis
soñado. No queda nada que salvar. No queda nada que
recuperar.
Isaac se sentía absolutamente desesperado.
Llévate también su cuerpo, pensó. Jabber, no seas cruel
no me dejes con esa pura cáscara a la que no puedo dejar
morir, que no significa nada...
— ¿Cómo matamos a las polillas?
Vermishank esbozó una lenta sonrisa.
—No podéis.
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