Page 740 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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polilla  extendió  sus  dos  manos  cuasihumanas  y  palpó  los

            ojos  de  Shadrach.  Isaac  lanzó  un  gemido,  tratando  de

            advertirlo, pero el gran guerrero estaba confuso, presa de la

            agonía, y miraba desesperadamente a su alrededor para ver
            qué era lo que le causaba tanto dolor.


                En vez de eso, vio las alas de la polilla.

                Se  calmó  al  instante  y  la  criatura,  la  cabeza  todavía

            humeando  y  crepitando  a  causa  del  calor  del  ataque  del

            constructo, se inclinó hacia delante para alimentarse.


                Isaac apartó la mirada. Volvió la cabeza cuidadosamente

            para no ver cómo aquella probóscide sorbía la consciencia
            del  cerebro  de  Shadrach.  Isaac  tragó  saliva  y  comenzó  a

            cruzar lentamente la habitación en dirección al agujero y al

            túnel. Las piernas le temblaban y apretó la mandíbula. Su

            única  esperanza  era  marcharse.  De  ese  modo  podría

            sobrevivir.

                Puso mucho cuidado en ignorar los babeantes sonidos de

            succión, los líquidos gemidos de placer y el drip-drip-drip

            de saliva o sangre que venía de detrás de sí. Isaac avanzaba

            cuidadosamente hacia la única salida de la habitación.


                Mientras se acercaba a esta, vio el extremo del tubo de
            metal  unido  a  su  casco  que  todavía  yacía  junto  al  muro.

            Entonó  en  silencio  una  plegaria.  Su  esencia  mental  aún

            estaba  derramándose  en  la  habitación.  La  polilla  asesina

            debía  de  saber  que  había  otra  criatura  inteligente  en  ella.

            Cuanto más se acercaba al túnel, más próximo se encontraba

            a la salida del tubo. Ya no estaría confundiendo al ser sobre

            su posición.

                Y sin embargo, con todo, parecía que estaba de suerte. La

            polilla asesina parecía tan concentrada en devorar su presa y,


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