Page 902 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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los unos a los otros. Isaac levantó la mirada hacia los espejos
que tenía delante de los ojos.
La última de las polillas asesinas se encontraba frente a él.
Su cuerpo estaba delineado en los fragmentos dentados de la
ventana. El cristal todavía goteaba a su alrededor como un
líquido viscoso.
Isaac exhaló un grito sofocado.
Era una enorme y terrible presencia. Se erguía, medio
acurrucada, un poco más allá de la pared y del agujero de la
ventana, sujeta al suelo de madera por varios miembros
salvajes. Era tan grande como un gorila, un cuerpo de terrible
solidez e intrincada violencia.
Sus inimaginables alas estaban desplegadas. Los patrones
las recorrían como fuegos artificiales en negativo.
Motley había estado de cara a la gran bestia: su mente era
prisionera. Miraba las alas con un sinfín de ojos que no
pestañeaban. Detrás de él, los soldados gritaban agitados,
mientras preparaban sus armas.
Yagharek y Derkhan habían estado con la espalda contra
la pared. Isaac los vio en sus espejos, detrás de la cosa. No
podían distinguir los lados coloridos de sus alas: seguían
asustados pero no estaban hechizados.
Entre la polilla e Isaac, tirada sobre las tablas, donde la
había derribado la lluvia de erizados cristales, se encontraba
Lin.
— ¡Lin! —gritó Isaac desesperadamente—. ¡No te
vuelvas! ¡No mires atrás! ¡Ven conmigo!
Su tono de pánico la paralizó. Lo vio extender los brazos
hacia ella en un gesto espantosamente torpe, caminar con
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