Page 898 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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magullada y herida... Temblaba mientras él la tocaba, todo
su cuerpo se tensaba como si no pudiera creer que él fuera
real, como si se lo pudiesen arrebatar en cualquier momento
como una nueva forma de tortura.
Isaac se aferró a ella y lloró. La abrazó cuidadosamente,
sintiendo sus delgados huesos bajo la piel.
—Habría venido —gimió en abyecta miseria y gozo—.
Habría venido. Creí que estabas muerta.
Ella lo apartó un poco de sí, lo suficiente para poder mover
las manos.
Te quiero te amo, le dijo con señas caóticas, ayúdame
sálvame llévame contigo lejos, no podía él no podía dejarme
morir hasta que hubiera terminado con esto...
Por vez primera, Isaac miró la extraordinaria escultura que
se alzaba por encima de ella y a su lado, sobre la que estaba
vertiendo saliva khepri. Era una increíble cosa multicolor,
una figura horripilante y caleidoscópica compuesta de
pesadillas, miembros y ojos y piernas que sobresalían en
combinaciones horrorosas. Estaba casi terminada, con solo
un suave armazón en el lugar en el que debía ir lo que parecía
una cabeza, y un espacio vacío que sugería un hombro.
Isaac la miró boquiabierto, se volvió hacia Lin.
Lemuel había tenido razón. Estratégicamente, Motley no
tenía razón alguna para conservar a Lin con vida. No lo
hubiera hecho con ningún otro prisionero. Pero su vanidad,
su personal engrandecimiento místico y sus ensoñaciones
filosóficas se veían estimulados por el extraordinario trabajo
de Lin. Lemuel no podía saber esto.
Motley no podía consentir que la escultura no fuera
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