Page 897 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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retorcida, se encontraba Lin.
Isaac gritó.
Fue un aullido animal, que creció y creció en intensidad
hasta que Yagharek tuvo que chistarle para que callara.
El sonido hizo que Lin se volviera dando un respingo. Al
verlo, empezó a temblar.
Él se le acercó dando tumbos, sollozando al verla, al ver
su piel bermeja y su flexible cuerpo de escarabajo; y mientras
se aproximaba volvió a gritar, esta vez de angustia, al ver lo
que le habían hecho.
Su cuerpo estaba magullado y cubierto de quemaduras y
arañazos, verdugones que revelaban actos crueles y
brutalidades. La habían apaleado la espalda, por encima del
vestido hecho jirones. Su pecho estaba cubierto de pequeñas
cicatrices. Tenía muchos cardenales en el vientre y los
muslos.
Pero era la cabeza, la trémula cabeza insectil, lo que casi
lo hizo derrumbarse.
Le habían arrancado las alas: eso ya lo sabía, desde que
viera el sobre, pero verlas, ver cómo las diminutas lengüetas
desgarradas aleteaban por la agitación... En algunos lugares
le habían arrancado o doblado el caparazón, revelando la
tierna carne que había debajo, que estaba quebrada y cubierta
de costras. Uno de sus ojos compuestos estaba destrozado,
ciego. La pata central de la parte derecha de su cabeza y la
trasera de la izquierda habían sido arrancadas de cuajo.
Isaac se precipitó hacia ella, la tomó entre sus brazos y la
apretó contra sí. Estaba tan delgada... tan delgada y
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