Page 901 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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blandiendo armas. Por un momento, el estómago de Isaac se
encogió: los hombres no tenían rostro, solo suave piel
estirada sobre el cráneo. ¿Qué clase de malditos rehechos
son estos?, pensó estupefacto. Entonces reparó en los espejos
que se extendían desde la parte trasera de los cascos.
Sus ojos se abrieron al darse cuenta de que eran rehechos
con el cráneo afeitado y la cabeza girada ciento ochenta
grados, especial y perfectamente adaptados a la lucha contra
las polillas asesinas. Ahora aguardaban órdenes de su jefe,
los cuerpos musculosos frente a Isaac, las cabezas
permanentemente apartadas.
Uno de los miembros de Motley (una cosa fea, segmentada
y cubierta de ventosas) se extendió para señalar a Lin.
— ¡Termina de una vez tu puto trabajo, maldita zorra, o
ya sabes lo que te espera! —gritó, y avanzó a trompicones
hacia Isaac y Lin.
Con un rugido completamente bestial, Isaac empujó a la
khepri a un lado. Un chorro de angustia química brotó de
ella. Sus manos se retorcieron mientras le suplicaba que se
quedara a su lado, pero él se abalanzó sobre Motley, presa de
una agonía de furia y culpabilidad.
Motley profirió un grito sin palabras y aceptó el desafío.
Hubo un impacto súbito y estruendoso. Una explosión de
fragmentos de cristal roció toda la habitación, dejando sangre
e improperios detrás de sí.
Isaac se quedó helado en el centro de la habitación. Motley
estaba congelado delante de él. Los agentes de seguridad
trataban de empuñar sus armas, mientras se gritaban órdenes
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