Page 453 - Primera Guerra Formica 02 - La Tierra En Llamas - Orson Scott Card
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La Tierra en llamas Orson Scott Card ‐ Aaron Johnston
La boca del hombre se tensó en una dura línea.
—Bien. Si queréis quedaros aquí y morir, es
vuestra decisión. —Se dirigió al contenedor de
botellas de agua—. Pero nos llevamos nuestra parte de
los suministros. —Cogió varias botellas de agua, más
de lo que les correspondía, y las metió en su saco, que
se echó al hombro. Entonces tomó en brazos a uno de
los niños y cogió al otro de la mano. Se dirigió hacia la
puerta sin mirar a su esposa—. Vamos, Daiyu.
La esposa todavía tenía en brazos al bebé, que
había dejado de llorar, y lo mecía suavemente. La
mujer parecía temerosa. Claramente, no quería irse.
La voz del marido sonó como un latigazo.
—¡Vamos, Daiyu!
Ella vaciló. Miró a los presentes como si estos
pudieran darle una respuesta, una salida, un modo de
irse y quedarse al mismo tiempo.
—Me deshonras, esposa. ¡Vamos! Por el bien de
nuestros hijos.
Ella se volvió hacia su marido, cuya mirada era
como un cuchillo. Cedió, apretó al bebé contra el
pecho, inclinó la cabeza y se encaminó hacia la puerta.
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