Page 99 - Primera Guerra Formica 02 - La Tierra En Llamas - Orson Scott Card
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La Tierra en llamas                                                                  Orson Scott Card ‐ Aaron Johnston



            orden  de  mi  padre  por  encima  de  todo  lo  demás,

            entonces que él cargue con la vergüenza. Espero que

            me perdone por adjudicarle esa carga, pero no puedo


            vivir tranquilo sabiendo que la gente muere porque él

            está obligado a protegerme.



                   Lem tomó impulso, flotó hasta Chubs y le ofreció


            la  mano.  Chubs  vio  que  todo  el  mundo  lo  miraba,

            algunos con resentimiento.



                   Sabiamente, aceptó la mano ofrecida y la estrechó,


            incómodo.



                   —Puede  que  nos  hayas  impedido  evitar  esas

            muertes  —dijo  Lem—,  pero  cumplías  con  lo  que


            considerabas tu deber. Reconozco tu lealtad. Solo rezo

            para que Dios nos perdone a todos.



                   Chubs no dijo ni una palabra. ¿Qué podía decir?



                   Lem se impulsó para cruzar la sala, se metió en el


            tubo  de  empuje,  ajustó  la  polaridad  de  sus

            avambrazos y grebas y dijo:



                   —Catorce.



                   El tubo lo transportó. Cuando llegó a su camarote,


            fue directo a su holoescritorio.








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