Page 233 - El Zoo De Papel Y Otros Relatos - Ken Liu
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Mi madre se mantenía consciente, pero a duras
penas. El otro conductor ya había fallecido, y ella
seguiría sus pasos poco después.
—¿Por qué no puedes perdonarlo? —me
preguntó—. Yo lo he perdonado. La vida de un hombre
no la define un único hecho. Me quiere. Y te quiere.
Yo no dije nada. Me limité a cogerle la mano y a
apretársela. Mi padre entró y los dos hablamos con mi
madre, pero no entre nosotros, y media hora más tarde
ella se quedó dormida para no volver a despertar.
La verdad era que estaba dispuesta a perdonarlo. Se
le veía viejo —algo que los hijos son de los últimos en
advertir en sus padres— y tenía un aire de fragilidad
que me hizo replantearme mi postura. Abandonamos el
hospital, los dos juntos y en silencio. Me preguntó si
tenía dónde alojarme en la ciudad, y le dije que no.
Abrió la puerta del acompañante y, tras solo un instante
de vacilación, entré en el coche.
Llegamos a casa, que estaba exactamente tal y como
la recordaba a pesar de que llevaba años sin pisarla. Me
senté a la mesa de la cocina mientras él descongelaba
algo de comida para cenar. Charlamos con tiento, tal
como acostumbrábamos a hacer cuando yo estaba en el
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