Page 384 - El Zoo De Papel Y Otros Relatos - Ken Liu
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un mismo tiempo supera al original y desmerece de él.
Habitantes de un cálido mar infinito rico en luz y
cúmulos de moléculas orgánicas, los esoptrones
parecen células de gran tamaño; en algunos casos
alcanzan hasta el de nuestras ballenas. Sin dejar de
ondular su cuerpo translúcido, son arrastrados,
subiendo y bajando, retozando y retorciéndose, como
medusas fosforescentes a merced de las corrientes
oceánicas.
Los pensamientos de los esoptrones se codifican en
complejas cadenas de proteínas que se pliegan sobre sí
mismas como serpientes enroscándose en la cesta del
encantador, a la búsqueda del nivel mínimo de energía
para poder ocupar el menor espacio posible. La mayor
parte del tiempo yacen en estado latente.
Cuando dos esoptrones se encuentran, pueden
fundirse temporalmente mediante la creación de un
túnel entre sus membranas. Este beso de unión puede
durar horas, días o años, mientras los recuerdos se
despiertan e intercambian con contribución energética
por ambas partes. Con criterio selectivo, se escogen los
agradables, que son duplicados en un proceso muy
similar a la expresión de las proteínas —las serpientes
proteínicas se despliegan y ejecutan una hipnótica
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