Page 386 - El Zoo De Papel Y Otros Relatos - Ken Liu
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objeto de frecuentes debates.
Tu madre nunca ocultó su deseo de partir.
Nos conocimos una noche de verano, en un
camping de las Rocosas, a muchos metros de altitud.
Cada uno éramos de una costa, dos partículas
desplazándose al azar siguiendo trayectorias
independientes: yo iba camino de mi nuevo trabajo,
atravesando el país en coche y durmiendo en campings
para ahorrar dinero; ella regresaba a Boston tras haber
llevado en coche a una amiga, junto con su puñado de
enseres, hasta San Francisco, adonde se mudaba, y
estaba en el camping porque quería ver las estrellas.
Bebimos vino barato, y comimos perritos calientes a
la parrilla, todavía más baratos. Luego paseamos juntos
bajo la aterciopelada cúpula negra tachonada de
estrellas cristalinas, como el interior de una geoda, más
brillantes de lo que yo jamás las había visto, mientras
ella me explicaba su belleza: cada una tan única como
un diamante, la luz de un color distinto. Yo ni me
acordaba de la última vez que había contemplado las
estrellas.
—Voy a ir allí —dijo.
—¿Te refieres a Marte?
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