Page 148 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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líneas de Toma tan integradas como los capilares en la

              carne.  Los  viejos  vecindarios  de  Shanghai,  sin  líneas

              Toma o con las Tomas aéreas sostenidas sobre pilotes de


              bambú,  parecían  aterradoramente  inertes,  como  un

              adicto al opio en medio de una calle frenética, arrojando

              un hilillo de humo entre los dientes, contemplando algún


              antiguo sueño que los ocupados peatones que le rodeaban

              habían desterrado a alguna parte poco frecuentada de sus


              mentes. Hackworth se dirigía a uno de esos vecindarios,

              tan rápido como podía andar.




                  Si  falsificabas  directamente  de  una  Toma,  acabaría

              sabiéndose  tarde  o  temprano,  porque  todos  los


              compiladores  de  materia  enviaban  información  a  la

              Fuente.  Necesitabas  tu  propia  Fuente  privada,  desco‐

              nectada  de  la  red  de  Tomas,  y  eso  era  algo  difícil  de


              fabricar.  Pero  un  falsificador  motivado  podía,  con

              ingenio y paciencia, montar una Fuente capaz de enviar

              un conjunto de bloques de construcción simples en el


              rango de los diez a los cien daltons. Había mucha gente

              así en Shanghai, algunos más pacientes e ingeniosos que

              otros.


                        Hackworth en el establecimiento del Doctor

                        X


                  El filo del escalpelo tenía exactamente un átomo de

              espesor;  laminaba  la  piel  de  la  palma  de  Hackworth


                                                                                                  148
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