Page 149 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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como un avión corta el aire. Sacó una tira del tamaño

              de la cabeza de un clavo y se la entregó al Doctor X, que

              la cogió con palillos de marfil, la bañó en un tazón de


              esmalte  lleno  de  secante  químico,  y  la  colocó  en  un

              pequeño trozo de diamante sólido.




                  El verdadero nombre del Doctor X era una secuencia

              de  sonidos  apagados,  rugidos  metálicos  incorpóreos,


              vocales ultraterrenales cuasigermánicas y erres medio

              tragadas,           invariablemente                deformado             por        los

              occidentales. Posiblemente por razones políticas, había


              preferido no escoger un falso nombre occidental como

              muchos  asiáticos,  sugiriendo  en  su  lugar,  de  forma


              vagamente  paternalista,  que  deberían  sentirse

              satisfechos llamándole Doctor X; siendo ésa la primera

              letra en la fonetización pinyin de su nombre.




                  El  Doctor  X  colocó  el  trozo  de  diamante  en  un

              cilindro de acero inoxidable. A un lado había una base


              con juntas de teflón con agujeros. El Doctor X se lo dio

              a uno de sus asistentes, que lo llevó con las dos manos,

              como si fuese un huevo dorado sobre un cojín de seda,


              y lo unió a otra junta en la red de tuberías masivas que

              cubría  la  mayor  parte  de  dos  mesas.  El  asistente  del


              asistente recibió el encargo de insertar los relucientes

              tornillos y atornillarlos. Luego el asistente le dio a un


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