Page 151 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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digamos,  en  una  hermosa  vidriera  decorada—  no

              entremezclada en la estructura de la vida como los hilos

              de oro en un brocado.




                 Todos  en  la  habitación  supieron  cuándo  terminó  la

              bomba mecánica. Había alcanzado la presión de vapor de


              su propio aceite. El asistente cerró una válvula que la

              aislaba  del  resto  del  sistema,  y  luego  cambió  a  las


              nanobombas,  que  no  hacían  ningún  ruido.  Eran

              turbinas,  como  la  de  un  motor  a  reacción,  pero  muy

              pequeñas  y  numerosas.  Mirando  con  ojo  crítico  las


              instalaciones de vacío del Doctor X, Hackworth vio que

              también  tenían  un  recogedor,  que  era  un  cilindro  del


              tamaño aproximado de la cabeza de un niño, recubierto

              en el interior por una increíble área superficial cubierta

              por  nanodispositivos  eficaces  para  recoger  moléculas


              perdidas. Entre las nanobombas y el recogedor, el vacío

              rápidamente  se  redujo  al  que  se  encuentra  a  medio

              camino entre las galaxias de la Vía Láctea y Andrómeda.


              Entonces el Doctor X en persona se levantó de la silla y

              empezó a moverse por la habitación, poniendo en marcha

              una mescolanza de tecnologías de contrabando.




                  Los equipos provenían de diversas épocas tecnológicas


              y  habían  sido  traídos  de  contrabando  hasta  aquí,  el

              Reino  Exterior,  por  una  amplia  variedad  de  caminos,


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