Page 150 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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interruptor, y la vieja bomba de vacío volvió a la vida,

              haciendo que la conversación fuese imposible durante

              un minuto o dos. En ese tiempo Hackworth observó el


              laboratorio del Doctor X, intentando descubrir el siglo

              y en varios casos incluso la dinastía de algunos objetos.

              En  un  estante  alto  había  una  fila  de  tarros  de  barro


              llenos de lo que parecían menudillos notando en orina.

              Hackworth supuso que eran vesículas biliares de alguna


              especie ahora extinta, sin duda ganando en valor por

              momentos, mejor que cualquier fondo de inversión. Un

              armario  de  armas  y  un  primigenio  sistema  de


              autoedición Macintosh, verde con la edad, indicaban las

              excursiones  previas  de  su  dueño  en  zonas  del


              comportamiento  oficialmente  desaconsejadas.  Había

              una ventana en una pared, traicionando una entrada de

              aire no mayor que una tumba, a cuyo pie crecía un arce.


              Además de eso, la habitación estaba repleta con tantos

              objetos pequeños, numerosos, marrones, arrugados y de

              aspecto orgánico que los ojos de Hackworth pronto per‐


              dieron  la  habilidad  de  distinguir  uno  de  otro.  Había

              también algunos ejemplos de caligrafía colgados aquí y

              allá,  posiblemente  fragmentos  de  poesía.  Hackworth


              había intentado aprender algunos caracteres chinos y

              familiarizarse  con  algunos  aspectos  básicos  de  su


              sistema  intelectual,  pero  en  general,  le  gustaba  la

              trascendencia  a  plena  vista  donde  podía  verla  —


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