Page 204 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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juez Fang notó aprobadoramente que controlaba el
impulso de sonreír.
—En consecuencia —dijo la señorita Pao—, hubo
lapsos en su cobertura de Nanobar. Un número
desconocido de bichos de seguimiento pasó a través de las
aberturas y se unieron a su ropa y carne. Se quitó toda la
ropa y se frotó vigorosamente en una ducha pública an‐
tes de volver a su domicilio, pero le quedaban trescientos
cincuenta bichos de mareaje en la piel, y fueron extraídos
durante nuestro examen. Como es normal, los bichos de
mareaje estaban equipados con sistemas de navegación
inercial que grabaron todos los movimientos
subsecuentes del sospechoso.
La imagen en movimiento fue reemplazada por un
mapa de los Territorios Cedidos con los movimientos del
sospechoso marcados con una línea roja. El chico había
vagabundeado mucho, incluso llegando hasta Shanghai
en ocasiones, pero siempre volvía al mismo apartamento.
—Después de establecer un modelo, los bichos de
mareaje esperaron automáticamente —dijo la señorita
Pao.
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