Page 206 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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recibido esporas; podemos suponer que todos los bichos
de mareaje fueron detectados y destruidos por el sistema
inmunológico de Atlantis/Shanghai.
En ese punto la señorita Pao dejó de hablar y giró los
ojos hacia Chang, que estaba de pie inactivo con las
manos en la espalda, mirando al suelo como si su grueso
cuello se hubiese rendido finalmente ante el peso de su
cabeza. La señorita Pao se aclaró la garganta una, dos,
tres veces, y de pronto Chang se despertó.
—Perdóneme, Señoría —dijo inclinándose hacia el juez
Fang. Buscó algo en una bolsa de plástico grande y sacó
una chistera de caballero en malas condiciones—. Esto se
encontró en la escena —dijo, volviendo finalmente a su
shanghainés nativo.
El juez Fang miró primero a la mesa y luego a Chang.
Chang se adelantó y colocó cuidadosamente el sombrero
sobre la mesa, dándole un golpecito como si no estuviese
situado perfectamente. El juez Fang lo miró durante
unos momentos, luego retiró las manos de las
voluminosas mangas, lo cogió y le dio la vuelta. Las
palabras JOHN PERCIVAL HACKWORTH estaban
escritas en letras doradas en la banda interior.
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