Page 199 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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exactamente igual que aquél. Flabía que atribuir a la
seriedad y diligencia de la señorita Pao que siempre pu‐
diese contar cada historia como si fuese distinta. Era un
desafío para la profesionalidad del juez Fang oírlas todas
con el mismo espíritu.
—Al llegar a la escena —dijo la señorita Pao—,
grabaron las actividades.
En el papel mediatrónico del juez Fang la gran imagen
de un mapa fue sustituida por una imagen en
movimiento. Las figuras estaban lejos, un montón de
píxeles relativamente oscuros que se abrían paso Por un
fondo gris como estorninos reuniéndose antes de una
tempestad de invierno. Se hicieron mayores y mejor
definidos a medida que los aeróstatos se acercaban a la
acción.
Había un hombre hecho un ovillo en la calle con los
brazos alrededor de la cabeza. En aquel momento ya
habían guardado los nunchacos, y las manos estaban
ocupadas recorriendo los innumerables bolsillos del traje
del caballero. En ese momento la imagen pasó a cámara
lenta. Apareció un reloj fugaz que osciló hipnóticamente
al final de una cadena de oro. Una pluma de plata brilló
como un cohete elevándose y desapareció entre los
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