Page 210 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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instaló en el Bund, muchas décadas atrás. El juez Fang
tenía el equivalente a una mesa privada en una esquina.
En una ocasión habían reducido a Chang a la catalepsia
describiéndole una avenida en Brooklyn que estaba
ocupada por establecimientos de pollo frito a lo largo
de más de un kilómetro, todos ellos imitaciones de
Kentucky Fried Chicken. A la señorita Pao, que había
crecido en Austin, Tejas, le impresionaban menos esas
leyendas.
La noticia de su llegada les precedió; su cubo ya
estaba sobre la mesa. Los pequeños vasos de plástico de
salsa, ensalada de col, patatas y demás habían sido
colocados con cuidado. Como era normal, el cubo estaba
situado justo frente al asiento de Chang, porque él sería
el responsable de consumir la mayor parte de su
contenido. Comieron en silencio durante unos
minutos, y luego pasaron más minutos intercambiando
amables comentarios formales.
—He recordado algo —dijo el juez Fang, cuando
llegó el momento de discutir de negocios—. El nombre
Tequila, la madre del sospechoso y la niña.
—Ese nombre ha aparecido en dos ocasiones frente a
nuestra corte —dijo la señorita Pao, y refrescó su
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