Page 261 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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de camareros les esperaban en la puerta, haciendo
reverencias mientras se aproximaban.
Al juez Fang le habían criado con Cheerios,
hamburguesas y burritos llenos de fríjoles y carne. Tenía
algo menos de dos metros de altura. Su barba era muy
poblada, se la había dejado crecer durante un par de años,
y el pelo le caía por debajo de los hombros. Aquellos
elementos, más el birrete y la túnica, y en combinación
con el poder que el Estado le había concedido, le daba
cierta presencia de la que era muy consciente. Intentaba
no estar demasiado satisfecho de sí mismo, porque eso
hubiese ido contra los preceptos de Confucio. Por otro
lado, el confucianismo era un asunto de jerarquías, y
aquellos que se encontraban en posición superior se
suponía que debían comportarse con cierta dignidad. El
juez Fang podía emplear ese poder cuando era necesario.
Lo usaba ahora para ganarse un sitio en la mejor mesa en
el primer piso, en la esquina, con una buena vista de una
pequeña ventana que daba a los vecinos jardines de la era
Ming. Todavía estaba en la República Costera, en el
medio del siglo veintiuno. Pero podía haberse encontrado
en el Reino Medio de antaño, y para todo propósito e
intención así lo estaba.
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