Page 262 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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Chang y la señorita Pao se separaron de su maestro y

              pidieron  una  mesa  en  el  segundo  piso,  subiendo  una

              estrecha y alarmante escalera, dejando al juez Fang en


              paz mientras hacía que su presencia fuese forzosamente

              evidente para el Doctor X, que resulta que estaba allá

              arriba, como siempre a esa hora de la mañana, bebiendo


              té y hablando con sus venerables asistentes.




                  Cuando el Doctor X bajó media hora más tarde, estaba,

              sin  embargo,  alegre  y  sorprendido  por  ver  al

              moderadamente  famoso  y  muy  respetado  juez  Fang


              sentado solo mirando al estanque, con su banco de peces

              parpadeando vacilantes. Cuando se aproximó a la mesa


              para  presentar  sus  respetos,  el  juez  Fang  le  invitó  a

              tomar  asiento,  y  después  de  varios  minutos  de

              cuidadosas negociaciones sobre si aquélla sería o no una


              intromisión imperdonable en la intimidad del magistra‐

              do,  el  Doctor  X  al  final,  agradecido,  renuente  y

              respetuoso, tomó asiento.




                  Los dos hombres discutieron largamente sobre cuál de

              los  dos  estaba  más  honrado  por  la  compañía  del  otro,


              seguido de una exhaustiva discusión sobre los méritos

              relativos  de  los  distintos  tés  ofrecidos  por  los


              propietarios, si las hojas debían recogerse a principios o

              finales  de  abril,  si  el  agua  debía  hervir  violentamente


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