Page 284 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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la fuerza de las pruebas. Sólo eso evitaba al juez el tener

              que  torturar  a  mucha  de  la  gente  que  pasaba  ante  él,

              aunque a menudo se sentía tentado de forzar la confesión


              de  algún  tete  insolente  occidental  que  se  negaba  a

              aceptar  la  responsabilidad  de  sus  actos.  Más  aún,  los

              modernos  sistemas  de  vigilancia  hacían  posible  reunir


              información sin tener que recurrir a testigos humanos

              (en  ocasiones  reticentes)  como  habían  hecho  los


              magistrados de antaño.



                 Pero el hombre de rizos pelirrojos era ciertamente un


              testigo  bastante  reticente,  y  desafortunadamente  la

              información  almacenada  en  su  cerebro  era  única.


              Ningún  cineaerostato  volador  o  bicho  microscópico  de

              vigilancia  había  grabado  los  datos  que  el  juez  Fang

              buscaba. Y, por tanto, el magistrado había decidido volver


              a los métodos seculares de sus venerables predecesores.



                 Chang ató al prisionero (que sólo se identificaba como


              señor PhyrePhox) a un pesado soporte en forma de X que

              se usaba normalmente para dar bastonazos. Aquél era un

              gesto puramente humanitario; evitaría que PhyrePhox


              corriese enloquecido por la habitación y se hiriese a sí

              mismo. Chang también desnudó al prisionero de cintura


              para  abajo  y  puso  un  cubo  bajo  sus  órganos  de

              eliminación.  Al  hacerlo,  dejó  al  descubierto  la  única


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