Page 281 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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Pronto habían hecho una gran hoguera. Harv corto

              árboles suficientes como para asegurarse de mantenerla

              encendida  hasta  el  amanecer,  y  luego  él  y  Nell  se


              durmieron,  sabiendo  que  los  trolls  no  se  atreverían  a

              acercarse al fuego. Aun así, Nell no durmió muy bien,

              porque  podía  oír  los  murmullos  de  los  trolls  en  la


              oscuridad y ver las chispas rojas de sus ojos. Creyó oír

              algo más: voces apagadas pidiendo ayuda.


                 Cuando salió el sol Nell exploró el Castillo Tenebroso,

              buscando la fuente de las voces, pero no encontró nada.

              Harv  pasó  todo  el  día  cortando  madera.  El día  antes,


              había cortado un tercio de los árboles, y ese día cortó otro

              tercio.


                  Esa noche, Nell volvió a oír las voces, pero esta vez

                  parecían gritar:

                 —¡Mira en los árboles! ¡Mira en los árboles!


                  A la mañana siguiente, se acercó al grupo de árboles

              que  quedaba  y  lo  exploró  mientras  Harv  cortaba  los

              últimos. Una vez más no encontró nado.


                  Ninguno  de  los  dos  durmió  bien  aquella  noche,

              porque  sabían  que  estaban  quemando  la  madera

              restante, y que la siguiente noche no podrían protegerse


              de  los  trolls.  Nell  volvió  a  oír  las  voces,  y  esta  vez

              parecían gritar.


                 —¡Mira en los árboles! ¡Mira en los árboles!





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