Page 285 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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herida  real  que  el  prisionero  sufriría  durante  todo  el

              proceso: un pequeño corte en la base de la columna, por

              el que el médico de la corte había metido un implante


              espinal la tarde anterior e introducido un conjunto de

              nanositos  —parásitos  na‐notecnológicos—  bajo  la

              supervisión  de  la  señorita  Pao.  En  las  doce  horas


              siguientes,  los ʹsitos  habrían  migrado  por  toda  la

              columna vertebral del prisionero, vagando remolones por


              el fluido cerebroespinal, situándose en el primer nervio

              aferente con el que chocasen. Esos nervios, utilizados por

              el cuerpo para transmitir información como (para dar


              sólo  un  ejemplo)  dolor  insoportable  al  cerebro,  tenían

              una textura y apariencia determinadas que los ʹsitos eran


              lo  suficientemente  inteligentes  para  reconocer.  Quizá

              fuese  superfluo  decir  que  esos ʹsitos  tenían  otra

              característica  importante,  es  decir,  la  habilidad  de


              transmitir información falsa por esos nervios.



                  La pequeña herida, justo encima de las nalgas, siempre


              llamaba la atención del juez Fang cuando presidía uno

              de aquellos asuntos, lo que afortunadamente no sucedía

              más  que  un  par  de  veces  al  año.  PhyrePhox,  al  ser


              pelirrojo natural, tenía la piel muy pálida.




                 —¡Bueno! —exclamó de pronto el prisionero, agitando

              la  cabeza  en  una  confusión  de  flecos,  intentado  en  lo


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