Page 538 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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—Sí—dijo Hackworth—, supongo que sí.
—Nos pareció singular. Aunque ni soñaríamos
preguntarle por los detalles de su conversación con
el teniente Chang, o inmiscuirnos en su vida de
cualquier otra forma, se le ocurrió a algunas
mentes acostumbradas a las sospechas, mentes que
quizás han sido expuestas durante demasiado
tiempo al ambiente oriental, que las intenciones
del teniente Chang podrían no ser del todo
honorables, y que quizá valdría la pena vigilarle. Y
al mismo tiempo, por su propia protección,
decidimos mantener una atención maternal
durante su última incursión más allá de la red de
perros. —Napier escribió algo más en el papel.
Hackworth vio cómo sus pálidos ojos azules
saltaban de un lado a otro mientras se
materializaban varios registros en la superficie.
—Realizó un viaje más a los Territorios Cedidos;
en realidad, por la Altavía, atravesando Pudong,
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