Page 539 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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hasta el casco viejo de Shanghai —dijo Napier—,


              donde  nuestra  maquinaria  de  vigilancia  o  se


              estropeó  o  fue  destruida  por  contramedidas.


              Volvió varias horas más tarde con un trozo menos


              en  el  culo.  —Napier  de  pronto  golpeó  el  papel

              contra la mesa, miró a Hackworth por primera vez


              en un rato, parpadeando un par de veces mientras


              recuperaba  el  foco,  y  se  relajó  contra  la  silla  de


              madera  diseñada  por  un  sádico—.  No  es  la


              primera vez que un súbdito de Su Majestad se ha


              ido  de  paseo  nocturno  al  lado  salvaje  y  vuelve


              después de ser golpeado... pero normalmente los


              palos son menos severos y normalmente la víctima

              los  compra  y  los  paga.  Mi  evaluación  de  usted,


              señor Hackworth, es que no está interesado en ese


              vicio en particular.





              —Su  evaluación  es  correcta,  señor  —dijo


              Hackworth,                     un           poco              Calorado.                 Esa


              autoviridicación lo dejó en la posición de tener que


              dar  explicación  mejor  sobre  la  cicatriz  que  le


                                                                                                       539
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