Page 806 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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especialmente agudo. En una mano llevaba un
ejemplar del Manual ilustrado para jovencitas.
Tras él, podía verse a la señora Finkle‐McGraw
agarrando a Elizabeth por las muñecas en lo que
recordaba las tenazas de un herrero que
sostuvieran un lingote caliente especialmente
peligroso listo para golpearlo; y el resplandor
radiante del rostro de la niña se correspondía con
la analogía. Ella estaba inclinada para que su
cara estuviese a la misma altura que la de
Elizabeth y le estaba susurrando algo en un tono
de reproche.
—Lo siento, padre —dijo el joven Finkle‐
McGraw con una voz bañada con un humor
sintético no muy convincente—. Evidentemente
es hora de la siesta —se volvió a saludar—.
Señora Hackworth —luego sus ojos volvieron al
rostro de su padre y siguió la mirada del Lord
Accionista hasta el libro—. Fue ruda con los
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