Page 807 - La Era Del Diamante - Neal Stephenson
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sirvientes, padre, así que hemos confiscado el
libro por el resto de la tarde. Es el único castigo
que parece surtir efecto; lo empleamos con
frecuencia.
—Entonces quizá no surta tan buen efecto
como supones —dijo lord Finkle‐McGraw, con
cara triste y voz perpleja.
Colin Finkle‐McGraw decidió interpretar el
comentario como un rasgo de ingenio dirigido
principalmente a Elizabeth; pero claro, los
padres de niños pequeños deben tener por
fuerza un sentido de la ironía diferente al de las
personas no discapacitadas.
—No podemos dejar que pase su vida entre las
portadas de tu libro mágico, padre. Es como un
pequeño imperio interactivo, con Elizabeth de
emperatriz, emitiendo todo tipo de decretos
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