Page 1170 - La Estacion De La Calle Perdido - China Mieville
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Pero  le  costaba  demasiado.  No  podía  hacerlo.  Si

            pensaba  en  Yagharek  pensaba  en  Karʹuchai,  y  si

            pensaba en ella pensaba en Lin.




                Todo esto es una mierda, pensó.

                Si  se  llevaba  a  Karʹuchai  a  su  propio  mundo,  no


            podría juzgar el castigo. No podría decidir si respetaba

            o no la justicia garuda: no tenía en qué basarse, no sabía


            nada  sobre  las  circunstancias.  De  modo  que  era

            natural, claro que sí, inevitable y saludable, basarse en

            lo  que  sí  sabía:  su  escepticismo;  el  hecho  de  que


            Yagharek era su amigo. ¿Dejaría a su amigo anclado en

            tierra solo porque le otorgaba a una justicia que le era


            ajena el beneficio de la duda?

                Recordaba  a  Yagharek  escalando  el  Invernadero,

            luchando a su lado.


                Recordaba el látigo de  Yagharek, embistiendo a la

            polilla asesina, atrapándola, liberando a Lin.

                Pero  cuando  pensaba  en  Karʹuchai  y  en  lo  que  le


            había hecho, no podía sino pensar en ello como en una

            violación. Y entonces pensaba en Lin y en todo lo que

            le habían hecho, hasta que sentía que estaba a punto de


            vomitar de furia.

                Trató de liberarse.


                Trató  de  olvidarse  de  todo  el  asunto.  Se  dijo

            desesperadamente que negarse a prestar sus servicios




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