Page 821 - La Estacion De La Calle Perdido - China Mieville
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suspicacia respecto a la verdad.

                Detrás  de  Isaac,  la  basura  comenzó  a  agitarse  y  a

            desprenderse. Se giró.


                Desde  las  montañas  de  objetos  desechados,

            agregaciones  particulares  de  basura  empezaban  a

            separarse. Como el propio Consejo de los Constructos,


            se  trataba  de  un  conglomerado  de  materia  del

            vertedero.


                Los  autómatas  imitaban  la  forma  y  el  tamaño  de

            chimpancés.  Castañeteaban  y  tañían  al  moverse,  con

            un sonido extraño e inquietante. Cada uno era único.


            Sus cabezas eran teteras y lámparas, las manos garras

            de aspecto cruel creadas con instrumental científico y


            articulaciones  de  andamio.  Estaban  blindados  con

            grandes  placas  de  metal  arrancado,  toscamente

            soldadas y roblonadas a los cuerpos, y avanzaban por


            el  basurero  con  un  impaciente  ademán  simiesco.

            Habían  sido  creados  con  un  extraordinario  sentido

            estético.


                De haber estado quietos, serían invisibles: poco más

            que un azaroso acopio de metal avejentado.

                Isaac  contempló  a  aquellos  chimpancés  que  se


            balanceaban  y  saltaban  rezumando  agua  y  aceite,

            mientras latían al ritmo de sus mecanismos.


                —He  descargado  en  cada  uno  de  sus  motores

            analíticos  tanta  memoria  y  capacidad  como  pueden




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