Page 135 - Portico - Frederik Pohl
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‐ No hay duda de que eres una máquina muy
inteligente, Sigfrid.
Él contesta:
‐ Tengo la impresión de que lo que has querido decir
es: «Te odio a muerte, Sigfrid».
Nunca le había oído decir nada por el estilo antes de
ahora, y me coge desprevenido, hasta que recuerdo que
yo mismo le he dicho exactamente esto, no una sino
muchas veces. Y es la verdad.
Le odio a muerte.
Él intenta ayudarme, y yo le odio con todas mis
fuerzas por ello. Pienso en la dulce y excitante S.Ya. y
en lo rápidamente que hace todo lo que yo le pido, o
casi todo. Deseo con toda mi alma hacer daño a Sigfrid.
Capítulo 12
Una mañana regresé a mi habitación y encontré que
el piezófono zumbaba débilmente, como un lejano y
colérico mosquito. Conecté la clave de mensajes y
averigüé que la ayudante del director de personal
requería mi presencia en su despacho a las cien horas
de aquella mañana. Bueno, ya era algo más tarde. Me
había acostumbrado a pasar mucho tiempo, y casi
todas las noches, con Klara. Su cama era bastante más
cómoda que la mía. Así pues, no recibí el mensaje hasta
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