Page 133 - Portico - Frederik Pohl
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a él, y así sucesivamente hasta llegar a... ¿qué? ¿El
fantasma de Sigmund Freud?
Pero Sigfrid no es real. Es una máquina. No puede
sentir el dolor. Así pues, ¿adónde van todo ese dolor y
ese cieno?
Trato de explicarle todo esto, y acabo diciendo:
‐ ¿No lo entiendes, Sigfrid? Yo te traspaso mis
problemas y tú los traspasas a alguien más, así que
tienen que desembocar en algún sitio. No me parece
real que desemboquen en forma de burbujas
magnéticas en una pieza de cuarzo que nadie sienta
jamás.
‐ No creo que resulte útil discutir la naturaleza de los
problemas contigo, Bob.
‐ ¿Te parece más útil discutir si eres real o no?
Casi lanza un suspiro.
‐ Bob ‐ dice ‐, tampoco creo que sea útil discutir la
naturaleza de la realidad contigo. Ya sé que soy una
máquina. Tú sabes que soy una máquina. ¿Cuál es la
finalidad de que estemos aquí? ¿Acaso estamos aquí
para que tú me ayudes?
‐ A veces me lo pregunto ‐ contesto, malhumorado.
‐ No creo que realmente te preguntes una cosa así.
Creo que sabes que estamos aquí para ayudarte, y la
forma de conseguirlo es lograr que ocurra algo en tu
interior. Lo que yo haga con la información puede ser
interesante para tu curiosidad, y también puede
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