Page 277 - Portico - Frederik Pohl
P. 277
‐ Morirte. ‐ Ha decorado toda la habitación con
motivos infantiles, nada menos. Y lo peor es el mismo
Sigfrid. Esta vez me pone a prueba con una imagen de
madre. Está encima de la alfombra conmigo,
convertido en una gran muñeca del tamaño de un ser
humano, cálida, blanca, hecha con algo parecido a una
toalla de baño y rellena de espuma. Es agradable al
tacto pero... ‐. No me gusta que me trates como a un
niño ‐ protesto con voz apagada, pues tengo la cara
pegada a la toalla.
‐ Relájate, Robbie. No pasa nada.
‐ Eso es lo que tú dices.
Hace una pausa, y después me recuerda:
‐ Ibas a contarme tu sueño.
‐ Y un cuerno.
‐ ¿Perdón, Robbie?
‐ Quiero decir que no me apetece hablar de ello. Sin
embargo ‐ me apresuro a añadir, apartando la boca de
la toalla ‐, creo que voy a hacerlo. Era sobre Sylvia, o
alguien así.
‐ ¿Alguien así, Robbie?
‐ Bueno, no parecía exactamente ella. Era más... no sé,
algo mayor, creo. La verdad es que no pienso en Sylvia
desde hace años. Los dos éramos unos niños...
‐ Te ruego que continúes, Robbie ‐ dice al cabo de un
momento.
276

