Page 275 - Portico - Frederik Pohl
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Hereira le sonrió con cansancio, me saludó con un
gesto y contestó:
‐ Todavía no, Klara. Los están registrando. Sin
embargo, creo que se repondrán.
Una voz gritó a mi espalda:
‐ ¿Qué han encontrado?
‐ Artefactos. Nuevos, es todo lo que sé.
‐ ¿Pero era una Cinco? ‐ preguntó Klara.
Hereira asintió, y después miró por el pozo.
‐ Está bien ‐ dijo ‐; ahora, hagan el favor de apartarse,
amigos. Están subiendo a algunos de ellos.
Todos retrocedimos un espacio microscópico, pero
no importó; de todos modos, no bajaron en nuestro
nivel. El primero en subir por el cable fue un
mandamás de la Corporación cuyo nombre no
recordaba, después un guardia chino, después alguien
con la bata del Hospital Terminal y un médico en la
misma altura del cable, sosteniéndolo para que no se
cayera. La cara me resultaba familiar, pero no sabía el
nombre; le había visto en una de las fiestas de
despedida, quizás en varias, y era un hombrecillo
negro que había salido dos o tres veces sin encontrar
nunca nada. Tenía los ojos abiertos y la mirada clara,
pero parecía infinitamente cansado. Miró sin asombro
a la gente que se arremolinaba en torno al pozo, y
desapareció de nuestra vista.
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