Page 284 - Portico - Frederik Pohl
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‐ Sé que es una cuestión retórica, Bob, pero la forma

            de tratar estas cosas es sacarlas a la superficie.


               ‐ ¿Para qué? ¿Para hacerme sufrir?

               ‐ Para hacer salir el mal interno y poder eliminarlo.

               ‐ Quizá lo más sencillo fuera que me acostumbrase a


            la idea de seguir sufriendo interiormente. Como dices,

            estoy bien compensado, ¿no es así? No niego que todo


            esto me haya servido de algo. Hay veces, Sigfrid, en

            que  acabamos  una  sesión  y  yo  estoy  realmente

            animado. Salgo de aquí  con la cabeza llena de ideas


            nuevas,  y  el  sol  brilla  sobre  la  cúpula,  y  el  aire  está

            limpio,  y  todo  el  mundo  parece  sonreírme.  Pero  no

            últimamente.  Últimamente  creo  que  esto  es  muy


            pesado e improductivo; ¿qué pensarías si te dijera que

            querría dejarlo?

               ‐ Pensaría que estás en tu derecho, Bob. Siempre lo he


            creído así.

               ‐ Bueno, quizá lo haga.


               El viejo diablo espera a que siga hablando. Sabe que

            no adoptaré esa decisión, y me da tiempo para que me

            convenza de ello por mí mismo. Después dice:


               ‐ ¿Bob? ¿Por qué has dicho que la mataste dos veces?

               Miro el reloj antes de contestar, y digo:


               ‐  Me  imagino  que  ha  sido  una  equivocación

            involuntaria. Ahora tengo que irme, Sigfrid.

               No paso a la sala de recuperación, porque no tengo


            nada de qué recuperarme. Además, lo único que quiero




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