Page 361 - Portico - Frederik Pohl
P. 361
agujeros negros. El profesor era un rechoncho viejo
verde salido de alguna remota escuela próxima a
Esmolensko, pero a pesar de los chistes subidos de tono
había mucha poesía y belleza en lo que decía. Se
extendió en las viejas estrellas que nos dieron vida a
todos nosotros, escupiendo silicatos y carbonato de
magnesio al espacio para formar nuestros planetas, e
hidrocarburos para formarnos a nosotros. Habló de las
estrellas de neutrones que doblaban la gravedad de su
alrededor; ya lo sabíamos, porque dos naves habían
quedado reducidas a chatarra al entrar en el espacio
normal a demasiado proximidad de una de esas enanas
hiperdensas. Nos habló de los agujeros negros, que
eran los lugares donde había estado una estrella densa,
ahora sólo detectable por el hecho evidente de que
habían engullido todo lo que había cerca, incluso la luz;
no sólo habían doblado el pozo de gravedad, sino que
se habían envuelto en él como si fuera una manta.
Describió estrellas tan etéreas como el aire, inmensas
nubes de gas incandescente; nos habló de la nebulosa
de Orión, donde se estaban formando unas masas de
gas caliente que probablemente se convertirían en soles
al cabo de un millón de años. Sus conferencias eran
muy populares; incluso asistían veteranos como Shicky
y Dane Metchnikov. Mientras escuchaba al profesor,
sentía el misterio y la belleza del espacio. Era
demasiado inmenso y glorioso para producir miedo, y
360

